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jueves, 28 de febrero de 2008
más de Coleridge
a willing suspension of dis belief
seguimos con Coleridge...
Esta cita se encuentra en un pasaje donde Coleridge explica porqué ha decidido que sus personajes serán sobrenaturales o románticos. Es para poder trasmitirles (traduzco literalmente) "un interés humano y una verosimilitud suificientes, para procurarles a estas sombras de la imaginación (se refiere a los personajes) una voluntaria suspension de la incredulidad, lo cual constituye la fe poética". ¿Difícil de entender? No tanto. Coleridge es uno de los poetas más importantes del movimiento romántico inglés. El romanticismo en general se destacó por hacer reflexiones fundamentales acerca del hecho de escribir y la literatura en general. Los personajes sobrenaturales o románticos le parecieron a Coleridge más acordes para tratar de trasmitirles cierta humanidad y verosimilitud, es decir, hacer que sean creíbles. esa es una tarea fundamental para el escritor. Pero, ¿creíbles para quién? aquí empieza a jugar la otra gran parte de la literatura, que durante siglos había quedado en la sombra: el lector. Coleridge sabe que el lector es quien va a juzgar como creíbles o no a los personajes y a las historias, y que para eso el lector va a hacer una operación muy interesante, les va a dar a esas sombras de la imaginación una voluntaria suspensión del descreímiento, por un rato va a olvidar (voluntariamente) que son sombras y no realidades, para poder involucrarse con ellos y disfrutar (o padecer) la lectura. A esto, Coleridge lo llama (y lo seguimos llamando hoy en día) fe poética, y es el elemento mágico que nos permite involucrarnos con el texto literario.
Pongo un ejemplo: cuando leemos un cuento, una novela, un poema, en general nos imaginamos a los personajes. Aún cuando el texto no los describa exhaustivamente (eso es imposible) para nosotros tienen esta expresión en la cara, un determinado vestido, quizá se parecen a alguien que conocemos. Supongamos después que vemos una película basada en ese mismo texto: los actores que se elijan, la manera en que ellos actúen, como se los vista, etc. van a parecerse a veces más, a veces menos a aquellos que nosotros ya hemos imaginado. ¿Por qué hemos hecho casi sin querer esta operación de imaginar los personajes del texto como si fueran personas de carne y hueso y le hemos dado tales o cuales atributos que el texto no nos brinda? ¿por qué sufrimos cuando la acción se pone tensa, nos alegramos cuando las cosas se arreglan y hay un final feliz? (todo esto se puede aplicar por supuesto también a las películas). Cuando leemos no estamos teniendo presente todo el tiempo que se trata de seres imaginarios e inexistentes; de la misma manera que, si vemos una película del espacio exterior nos dedicamos a seguir la trama y no a preguntarnos cómo hicieron los maquilladores para lograr que un actor cualquiera se parezca a un extraño extraterrestre. Nos olvidamos de eso, y lo hacemos conscientemente, para vivir a través del texto situaciones que no son las de nuestra vida diaria, experimentar emociones, pasarla bien y también mal, siguiendo a esos personajes, que pueden parecerse mucho a mí o bien pueden ser de cualquier otro planeta.